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¡Australia arde! ...y la carne aún en los platos

Millones de animales están pagando por nuestros hábitos de consumo, y hoy muchos expertos dan nuevamente en el clavo: El consumo de carne está directamente asociado con los incendios forestales y otras catástrofes naturales que están sucediendo en el planeta.


Una cadena catastrófica

EL 2020 ha comenzado con las noticias más tristes, 500 millones de animales (tal vez más) han sido víctimas de los incendios que se han suscitado en Australia. La catástrofe, que viene asolando el país desde Septiembre de 2019, ha destruido ya más 5 millones de hectáreas de terreno, y ha desplazado del mismo modo, a más de mil ciudadanos de sus hogares. Lo que está por venir, anuncian los expertos , podría ser incluso peor...

Según los últimos reportes, la calidad del aire habría empeorado en toda la zona de incendios, y el humo contaminante del mismo, habría viajado más de 2.000 kilómetros, hasta los glaciares de Nueva Zelanda.

Hace solo unos días, el primer ministro australiano, Scott Morrison, admitió por fin la posible relación “entre la reducción de emisiones y la protección del medio ambiente contra los fuegos devastadores”.

Esta no sería la primera vez que sucede un incendio de gran magnitud. El mismo año 2019, también sucedió algo parecido con el Amazonas y algunos especialistas vincularon la catástrofe con el consumo de carne.


Foto: NYTNS / Redux / eyevine

¿Pero cuál es la relación entre los incendios y el consumo de carne?

El aumento de la temperatura media en diferentes países del planeta es un indicador de que la antes amenaza de cambio climático está siendo ahora una contundente realidad.

Para comprender mejor, detallaremos del siguiente modo:


El consumo de carne y la deforestación de los bosques:

Desde hace unos años, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), viene señalando que la producción de forraje y la elaboración de piensos para alimentar al ganado supone el 80% de la superficie cultivada del planeta.

La falta de tierras agrícolas también está conduciendo a la deforestación: el 91% de las tierras "recuperadas" en la selva amazónica se utiliza para pastos o producción de soja que luego alimentará al ganado. Y menos bosque es menos retención de emisiones de dióxido de carbono.


El consumo de carne y la contaminación del aire:

El ganado libera metano, un potente gas de invernadero, y la desforestación en la Amazonia, está vinculada en muchas ocasiones a la expansión de tierras para ganadería.


El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (1) mencionó que la agricultura, la deforestación y otros usos de la tierra son responsables de cerca del 25% de las emisiones de gases de invernadero relacionadas con la acción humana; remarcando que una alimentación libre de insumos animales sería muy adecuada para combatir estos efectos.


Según este mismo reporte, una revisión sistemática encontró que un mayor consumo de alimentos de origen animal, se asoció con un mayor impacto ambiental estimado, por el contrario, el incremento de alimentos de origen vegetal, se asoció con un menor impacto ambiental estimado.

La evaluación de alimentos individuales dentro de estas categorías más amplias mostró que la carne era consistentemente el alimento con mayor impacto en el medio ambiente, a nivel mundial, con mayor frecuencia en términos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y / o uso de la tierra.

Potencial de mitigación de GEI de diferentes dietas

(1) El resumen del IPCC fue publicado el 8 de agosto de 2019.


El consumo de carne y la degradación del suelo:

Otro reciente informe la FAO resalta que 26% de la tierra que es destinada para la crianza de animales está sujeto a la deforestación y la erosión; mientras que el estiércol del ganado produce grandes cantidades de gases que la tierra no es capaz de disipar, contaminando así a más ecosistemas.


El consumo de carne y el desperdicio de agua:

La producción de carne también representa un gasto intensivo de agua. En la producción industrial, un kilogramo de carne de res absorbe 13.500 litros de agua, siendo este desperdicio mucho más alto que el consumo necesario para cultivar cereales como el arroz (1400 litros), el trigo (1200) o el maíz (700).


Impacto de los alimentos en el calentamiento global. Poore & Nemecek (2018)

Incluso los productos animales de mejor impacto (huevos, carne de aves de corral, algunos peces de cultivo) tienen un impacto mucho mayor que las fuentes vegetales de proteínas (soja, legumbres, maní o granos).


"Lo que comemos es uno de los desencadenantes más poderosos de la mayoría de los principales problemas ambientales del mundo, ya sea el cambio climático o la pérdida de biodiversidad", dijo el investigador del estudio, Joseph Poore, a BBC News. (14/12/18)

Un cambio mundial hacia una dieta completamente libre de animales (dieta basada en plantas) reduciría los gases de efecto invernadero (GEI) relacionados con los alimentos en 49% y las tierras de cultivo en 76%. (2)


Evitar la carne y los derivados es la forma más sencilla y eficiente de reducir el sufrimiento animal, el impacto ambiental y mejorar nuestra salud. ¿Qué esperas para intentarlo?



Fuentes:

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